Porque si tú te derrumbas… la crianza también lo nota
Ser madre o padre no es solo acompañar a tus hijos.
Es ser capaz de cuidar también de ti mientras lo haces.
Y nadie te lo dijo.
Nadie te contó que habría días en los que no podrías más.
Días en los que te levantarías con culpa, seguirías con cansancio, y terminarías con frustración.
Días en los que dirías “sí” cuando querías decir “no”.
En los que te descubrirías gritando cuando juraste que no ibas a hacerlo.
No es que lo estés haciendo mal.
Es que estás criando desde el desbordamiento.
Y aquí, en este curso, venimos a cambiar eso.
No desde la autoexigencia.
Desde el cuidado. Desde el respeto.
Desde ti, para ti.
Tú también necesitas cuidarte
Este curso no va de técnicas para dormir mejor.
Ni de trucos infalibles para mantener la calma ante cualquier situación.
Va de que mires, hacia adentro, hacia ti.
De entender que tú también eres persona.
Que además de ser madre, padre, cuidador… eres humano.
Y como humano:
- Tienes emociones intensas.
- Tienes una historia personal.
- Tienes heridas y patrones que se reactivan en la crianza.
- Tienes un cuerpo que se cansa y una mente que se agota.
Y pretender educar sin cuidarte es como querer llenar vasos con una jarra vacía.
¿Qué pasa cuando tú no estás bien?
Pasa que todo cuesta más.
Que tienes menos paciencia.
Que el conflicto se multiplica.
Que te vuelves más reactivo.
Que lo que ayer era un simple “ponte los zapatos”, hoy se convierte en una guerra abierta.
Y no es que tus hijos hayan cambiado.
Es que tú te sientes desbordado. Al límite. Sin saber qué hacer.
Y eso es importante mirarlo.
Aquí vamos a hacerlo. Con honestidad. Aprendiendo a ver las cosas con mayor claridad. Sin juicios ni dramas innecesarios.
Las emociones que nadie te contó (y que casi todos sentimos)
Porque sí, la crianza remueve muchas emociones por dentro.
Y te pone frente al espejo con todo esto:
- Culpa. Por no hacerlo como imaginabas. Por perder los nervios. Por querer estar sola. Por no querer jugar. Por necesitar espacio.
- Frustración. Porque das mucho y recibes poco. Porque no ves avances. Porque sientes que repites todo el día lo mismo y nadie escucha.
- Cansancio. El físico, el mental, el emocional. El que no se arregla solo durmiendo más. El que te desconecta de ti.
- Pareja. O falta de ella. La distancia. Las discusiones. El desequilibrio. Los “yo hago más”, “tú no entiendes”, “no me siento acompañada”.
- Autoexigencia. Querer hacerlo bien, siempre. Ser paciente, presente, productiva, amorosa, trabajadora, ordenada… TODO a la vez. Y no poder.
Esto no te hace débil.
Te hace normal.
Aquí no venimos a añadir más deberes. Venimos a reducir tu carga mental
Porque ya bastante tienes con todo lo demás.
Este curso está pensado como un espacio de respiración emocional, para que por fin pongas la atención en ti, sin culpa.
- Para que entiendas lo que te pasa.
- Para que escuches tus necesidades, no solo las de tus hijos.
- Para que aprendas a cuidarte cuando todo parece pesar más y ser más difícil.
- Para que te reconcilies con tus emociones.
- Para que aprendas a pedir ayuda cuando sea necesario.
- Para que te des espacio.
¿Qué encontrarás aquí?
Una mezcla de autocuidado realista + herramientas emocionales para madres y padres humanos.
- Recursos para gestionar la culpa sin que te coma por dentro.
- Estrategias para reconectar contigo cuando sientas que te has perdido.
- Ideas para cuidar tu relación de pareja en medio del caos.
- Técnicas para regularte cuando estás al borde.
- Ejercicios de autocompasión y validación emocional.
- Micro-espacios de autocuidado que sí caben en tu rutina.
- Y sobre todo… espacio para TI.
Porque no es egoísmo cuidarte. Es supervivencia.
Y tus hijos se benefician directamente de eso, aunque aún no lo sepan.
Y si crees que no puedes parar…
Piénsalo así:
¿Qué modelo de adulto quieres ser para tu hijo?
¿Uno que se ignora por sistema?
¿Uno que explota por acumulación?
¿Uno que no sabe pedir lo que necesita?
O uno que dice: “también importo yo”.
Uno que se trata con respeto.
Uno que se pone como prioridad… sin dejar de cuidar.
Porque el autocuidado se enseña viviéndolo. Y eso es algo que valorarán toda su vida.
¿Y si no tienes tiempo para ti?
Te entendemos. Créenos.
Pero aquí no te vamos a pedir rutinas imposibles.
Aquí hablamos de autocuidado posible. Sencillo. Concreto.
- Cinco minutos para respirar sin culpa.
- Decir “no” sin dar mil explicaciones.
- Delegar. Soltar. Pausar.
- Parar de exigirte como si fueras una máquina.
Porque el primer paso para educar con calma es empezar a vivir con menos carga mental.
Si tú te cuidas, todo se sostiene
La crianza es exigente.
No es una carrera de velocidad. Es una maratón emocional.
Y no se corre sin pausas, sin alimento emocional, sin apoyo.
Aquí vas a encontrar eso.
Apoyo.
Cuidado.
Herramientas.
No para que seas el padre o madre perfecto.
Sino para que te sientas menos solo, menos rota, más vista.
Este curso es para ti si…
- Te levantas ya cansado/a.
- Sientes que te perdiste en medio de la crianza.
- Te abruma el caos y a veces te estallan las emociones.
- Tienes discusiones constantes con tu pareja sobre crianza o tareas.
- Sientes que no puedes parar, ni respirar, ni pedir ayuda.
- La culpa te acompaña más de lo que te gustaría.
Entonces sí. Este es tu sitio.
Tu pequeño espacio para ti.
Tu recordatorio de que cuidarte no es un capricho. Es un pilar fundamental.
Aquí empieza un nuevo tipo de cuidado
Uno que no te pide más esfuerzo.
Uno que no va de tener rutinas ideales.
Uno que va de volver a conectar contigo, con tu cuerpo, con tus emociones, con tu historia.
Porque tú también mereces cuidado.
Porque criar desde el cuidado propio cambia la energía, el vínculo y la vida.
Bienvenida/o.
Respira.
Este espacio es para ti.
